El bordado es una técnica milenaria que ha evolucionado desde sus orígenes en la civilización egipcia, donde se utilizaba para distinguir rangos sociales, hasta convertirse en un arte universal presente en culturas de todo el mundo.
En el continente americano, su llegada tras la conquista española permitió la difusión de técnicas como el cordoncillo y el nido de abeja, que con el tiempo se adaptaron a las identidades regionales. Así surgieron estilos únicos en países como México —con el bordado chiapaneco, oaxaqueño u otomí— y también en Argentina, donde el bordado se incorporó a trajes tradicionales y prendas asociadas a la cultura gaucha, como boinas y bombachas.
Imagen tomada durante la inauguración del nodo del Club del Trueque de las Madre, en ella aparece Hebe de Bonafini junto a participantes de aquella experiencia de economía solidaria que, a fines de los años noventa, comenzaba a articular redes sociales, comunitarias y culturales en distintos puntos del país.
Del lado izquierdo podemos ver a Horacio Covas y a Ruben Ravera, hoy, muchos años después, la invitación a bordar pañuelos en el marco de la Tecnicatura Universitaria en Economía Social y Solidaria de la Universidad Nacional de Quilmes vuelve a conectar memoria, comunidad y participación social.
Quizás el bordado tenga algo de eso: puntadas que unen tiempos distintos de una misma historia.
Identidad y tradición en Argentina
En Argentina, el bordado ha sabido reinventarse como símbolo cultural y artesanal. Un ejemplo interesante es la marca Paisana, fundada por Mercedes Güiraldes. Inspirada en sus raíces rurales y en figuras como el escritor Ricardo Güiraldes, su trabajo combina técnicas libres (free style) con motivos autóctonos: animales como el escarabajo torito, plantas como la pasiflora o símbolos patrios como el escudo nacional.
Este enfoque no sólo rescata tradiciones ligadas al mundo rural, sino que también transforma el bordado en un gesto de identidad y orgullo cultural. El trabajo manual deja de ser solamente una técnica decorativa para convertirse en una forma de expresión cargada de significado.
Paciencia, tiempo y resistencia
La paciencia es uno de los elementos centrales del bordado, tanto en su dimensión práctica como simbólica. El movimiento repetitivo de la aguja crea un ritmo pausado que invita a la concentración, la reflexión y, muchas veces, a la conversación colectiva.
Algunas iniciativas contemporáneas han recuperado esta dimensión política del bordado. La colectiva Bordando Disidencias, por ejemplo, utiliza esta práctica como herramienta de expresión social y visibilización de identidades diversas. Para ellas, cada puntada es un acto de resistencia cultural. Como afirman en uno de sus manifiestos: “el bordado contesta”.
Bordar la memoria
En Argentina, uno de los símbolos textiles más potentes asociados a la memoria es el pañuelo blanco utilizado por las Madres de Plaza de Mayo. Ese pañuelo, originalmente inspirado en los pañales de tela de sus hijos desaparecidos, se transformó con el tiempo en un emblema universal de lucha por los derechos humanos.
Aunque los pañuelos no forman parte del bordado tradicional en sentido artístico, con el paso de los años comenzaron a incorporar frases, nombres y consignas. De esta manera se convirtieron en objetos de memoria colectiva.
Su presencia en las marchas y actos públicos rompe con la invisibilidad que muchas veces intenta imponerse sobre la historia. Cada pañuelo recuerda que la memoria es una construcción colectiva que se mantiene viva gracias a quienes deciden sostenerla.
El valor del trabajo manual
En una época marcada por la velocidad de la producción industrial, el bordado artesanal mantiene un valor especial. No se trata sólo del objeto final, sino del tiempo, la dedicación y la historia que quedan incorporados en cada puntada.
El bordado propone un ritmo distinto: lento, consciente y atento al detalle.
Quizás por eso sigue siendo, todavía hoy, una forma silenciosa pero poderosa de resistencia cultural. Porque a veces la historia no sólo se escribe con palabras. A veces también se borda.
Comentarios
Publicar un comentario